Tanto si te encuentras en búsqueda activa de empleo como si, por mera actualización, te dispones a mejorar aquellos aspectos de tu currículum que puedan haber quedado obsoletos, debes tener en cuenta todos los factores que influirán en tu decisión.

Tu currículum podría caducar, y, aunque no lo estuviera, podría no encajar perfectamente con las características de la empresa o puesto al que pretendes postular. En esta ocasión, te proponemos 6 consejos que podrían ayudarte a optimizar tu currículum en cualquier situación:

 

1.    Tus objetivos vs. los objetivos de quien te contratará.

Está bien que tu currículum muestre tu objetivo profesional. De hecho, en cierta medida, debería hacerlo: es una forma clara de exponer tus aspiraciones, tus intereses; Pero no tengas prisa, piensa en quién lo leerá. Estudia sus objetivos, sus intereses o cultura empresarial, y, en base a ésta, formula aquellos aspectos de tu perfil que podrían encajar con ellas. No se trata de maquillar, sino de mostrar esa parte de ti que pueda interesar más.

Comienza tu currículum con la elaboración de un párrafo resumen que exponga de forma clara tu experiencia y cualificación, ofreciendo un valor añadido a la empresa en cuestión .

2.    Un correo electrónico actualizado es símbolo de seriedad.

Puede que te parezca poco importante u obvio, pero, a juzgar por las estadísticas, no lo es tanto. No hay nada que demuestre mayor desactualización en el mercado que un correo electrónico perteneciente a “jotmail”, “mixmailing” u otros servidores de noticias y servicios online célebres en España hasta hace siete u ocho años.  Utiliza un email adecuado a las circunstancias temporales y contextuales: “gemail”, por ejemplo.

3.    Echa un vistazo a tus habilidades o cualidades.

Hoy en día, utilizar el Microsoft Office podría no ser considerado como una cualidad  diferencial, ya que, poco a poco se perfila casi innata en los futuros profesionales.  Lo mismo ocurre con el “manejo de Internet”. En este aspecto, no debes forzarte, muéstrate tal y como eres, sin exageraciones;  podrías investigar bien cuáles son las necesidades del puesto al que postulas, para poder adaptar tus habilidades.

4.    Cuidado con las descripciones.

Revisa tu experiencia laboral; tanto si la expresas de forma cronológica, como funcionalmente, pon especial atención en mostrar tu valor añadido y diferencial. No describas tus puestos anteriores con información obvia que cualquiera podría deducir, ¡expón qué es lo que te hace extraordinariamente bueno!

 

5.    No te pases con los detalles.

Puede que  cada día recibas diferentes instrucciones sobre la extensión óptima de tu currículum. Lo cierto es que, salvo un determinado máximo de páginas, esta extensión debería optimizarse, en cada caso, en base a los detalles. No infotoxiques tu perfil con datos poco relevantes. Pero ¡ojo!, disminuir el tamaño de la letra para adaptarse a dichos máximos no es la solución…

6.    No abuses de las referencias

Así como 6 de cada 10 candidatos se rechazan por malas referencias, en el extremo opuesto están aquellos que, para evitarlo, presentan muchísimas opiniones de quien, obviamente, mostrará siempre una visión positiva de tu perfil. No abuses de este tipo de feedback; al final, de este tipo de opiniones intencionadas se obtendrá muy poca información significativa, sirviendo más como una reafirmación de aquella marca personal que habrás tenido que defender con todo tu mensaje anterior.

Podríamos decir que el currículum es un eslabón más en el Plan de Marketing de tu marca personal. Si el reclutador o contratante nos percibe como un producto, deberemos sin duda demostrar en qué nos diferenciamos y por qué somos la mejor opción.

¿Está tu currículum totalmente actualizado? ¿Añadirías algún punto más?