A menudo, en tu búsqueda de empleo utilizarás múltiples herramientas que potenciarán tu empleabilidad, y que guiarán tus candidaturas hacia aquellas empresas donde te gustaría trabajar pero, como ya sabes, existe un factor externo que debes controlar: los reclutadores.

Puede que tengas clara su función en el proceso de selección, así como tus deberes como candidato, o que hayas determinado cuidadosamente los pasos que darás en tu próxima entrevista: ya sabes cómo enfrentarte a los reclutadores; Puede, por tanto, que ya sepas cómo desenvolverte a priori, pero hoy queremos proponerte ir un poco más allá de la teoría, y, para ello, no hay nada mejor que ponerse en situación:  ¿Te has parado a pensar en qué piensa un reclutador cuando te recibe? ¿Cuáles son los razonamientos que se plantea cuando te está entrevistando?

Probablemente tomaste nota ya de las posibles preguntas que éste podría hacerte, incluso de aquellos aspectos que serían más importantes para retener su atención cuando envíes tu currículum; pero hay algo a lo que un candidato habitualmente no puede llegar, a los pensamientos; Los reclutadores, a menudo, evalúan la actitud o validez del candidato procesando toda la información que reciben de éste, así como interpretando su lenguaje corporal y demás aspectos no verbales.

Sin embargo, hay factores añadidos, derivados de la percepción y de la intuición de este tipo de profesionales, que podrían afectar a la decisión a tomar.  En la cabeza del reclutador -que conoce y defiende los intereses de la empresa contratante o que forma parte de ella-, se crea una imagen aproximada de cuál sería el “candidato ideal” para el puesto que se ofrece, a favor o en contra de la cual deberás competir para demostrar tu valía.

Para enfrentar y superarla, te proponemos cinco de las impresiones habituales que experimentan los reclutadores a la hora de entrevistar a potenciales empleados:

 

–       “¿Por qué no es un poco más agradable?”

 

Puede que te parezca obvio, pero, la forma en la que te expreses o conduzcas tu lenguaje corporal determinará sin duda la primera impresión frente a la persona que te recibe. Así, éste podría hacerse una idea equivocada acerca de tu capacidad de adaptación al puesto, o cómo podrías ser percibido por las personas que te acompañarían en la empresa. Sé amable y cercano.

 

–       “Otro más que abusa de los superlativos…”

 

Existen palabras que cualquier reclutador entenderá como banderas rojas en un candidato, y algunas de ellas son superlativos. Si abusas de términos como  “el más grande”, “el mejor”, etc., podrías generar bastante desconfianza, además de una posible impresión de pedantería. Ante la duda, muestra tu lado humilde, y deja que, una vez te conozcan, descubran tu potencial sin tener que describirlo.

 

–       “¿Por qué no hace mejores preguntas?”

 

A veces por desconocimiento, otras por miedo a cómo podrían entenderse, algunos candidatos dejan de lado las preguntas, un error que podría percibirse como una falta de interés por su parte.  Si tienes dudas sobre la empresa, sobre el puesto, plantea todas las cuestiones que necesites para entender totalmente los pasos a seguir. ¡Entrevista al entrevistador!

 

–       “Espera, deja que te explique y después preguntas…”

 

Si bien es cierto que el hecho de interesarse por las necesidades de la empresa o el puesto serán detalles a tener en cuenta por parte del reclutador: ¡espera al final para hacerlo! Al fin y al cabo, la entrevista te hará comprender si éste es o no el puesto en el que quieres emplearte, y, a medida que la reunión avance podrían surgirte más dudas. ¡Plantéalas una vez tengas toda la información!

 

–       “Está bien que destaque pero, no negativamente…”

 

Una mala impresión puede ser fatídica para la consecución de tus objetivos y, aunque es importante que generes un impacto en el reclutador, no exageres, muéstrate realmente como eres. ¿Estás preparado para el puesto? Bien, expón tu valor añadido sin adornos, simplifica tus respuestas, ve al grano y demuestra que eres el candidato perfecto.

 

–       “¿Por qué habría de creerle?” 

 

Es importante que pruebes que lo que dices es cierto; esto es, con resultados medibles o cuantificables. Estos podrían ir desde beneficios empresariales, publicaciones existentes, referencias contrastables, a proyectos que puedan ser consultados por quien lo requiera. Haz que el reclutador no tenga dudas acerca de la información que le ofreces.

 

–       “Estaría bien que se interesase por cómo se trabaja en la empresa…”

 

¿Te has planteado concertar una visita al lugar donde trabajarás? Se trata de una oportunidad única de descubrir de una manera práctica cómo se trabaja en la empresa, con quién y qué ambiente podrías encontrarte en sus oficinas, fábricas, etc. Además, este demostrado interés podría ser muy valorado por los reclutadores.

 

–       “Me gustaría que tomase más la iniciativa en la entrevista”

 

Tus potenciales empleadores podrían estar dispuestos a ofrecerte determinados beneficios, formaciones u oportunidades, pero, ¿por qué iban a hacerlo por quien no se interesa por ello?  Plantéate qué quieres conseguir de la empresa, qué aspectos son importantes para ti, y preocúpate por conseguir tus objetivos; demuestra que tienes la actitud que buscan las empresas, y, con confianza en ti mismo, toma la iniciativa.

 

¿Te resultan útiles estos pasos? ¿Qué más podría demandar de ti un reclutador?