La situación de las empresas en un entorno visiblemente cambiante nos muestra que, si preguntamos a la mayor parte de los empleadores por la posibilidad o necesidad de una nueva contratación en sus empresas, más de la mitad respondería dubitativamente o de forma negativa.

Esto se debe principalmente a que ninguno de ellos querría, a priori,  añadir un nombre más en su plantilla si esto significa pescar un currículum más entre un millón de aspirantes iguales que esperan de pie frente a una oferta de empleo. En principio porque a nadie le atraería pasar por este esfuerzo monótono, y, además, quizá su plantilla tampoco necesite ser ampliada.

Un segundo, analicemos: ¿qué necesitan las empresas? ¿qué podrías hacer para acelerar estos procesos? Posiblemente con un poco de sentido común puedas llegar a la respuesta, que no es otra que entender cómo las compañías basan sus oportunidades de negocio, en cualquier ámbito, en aquello que les genere un retorno de rentabilidad y sugiera un progreso beneficioso para su organización. Con la elección de candidatos, aunque existan otros factores influyentes, ocurre exactamente lo mismo: cuando un empleador deja de ver en ti el perfil de un simple candidato para reconocerte como esa oportunidad de beneficio para la empresa, entonces hará el esfuerzo por contratarte.

 

Bien, ¿ya tienes tu marca personal? La clave estará una vez más en posicionarla como ese valor añadido por el que cualquiera debe apostar.

Puede que te suene utópico o irreal, pero la psicología de las empresas basa a menudo sus decisiones en esta maximización de beneficios, a veces incesante, que no sólo guía sus acciones operativas, sino también las que tienen que ver con el capital humano: ¡hazte imprescindible para ellas!¡hazte contratable!

Tanto si postulas a una oferta de empleo, como si quieres formular tu candidatura espontánea, esta forma de venderte a las empresas puede darte verdaderos resultados exitosos, pues se trata de la generación de una imagen atractiva para estas compañías que, aun cuando no tienen necesidad de contratar, pueden responder positivamente ante una potente estrategia de marketing personal.

Si tu marca personal se formula ante éstas como una inversión exitosa, como portadora de potenciales beneficios tanto cualitativos como cuantitativos (sí, incluso con ingresos tangibles), habrás conseguido un gran avance en tus candidaturas, colocándote probablemente en los primeros puestos para la decisión final.

Al final, has de comprender que la empresa sería el posible comprador y consumidor de tu marca. Piensa como un marketero y muestra la mejor expresión de ti mismo, y haz que te necesiten.

 

Expertos en Marketing de personas desglosan varias ideas para la consecución de este objetivo:

 

– Deja a un lado el modelo tradicional basado en la mera exposición de tu cualificación, eres mucho más que un currículum. Pásate al lado de la inversión en capital humano, al beneficio bilateral para empresa y empleado.

 

– Confía en ti mismo, toma la perspectiva que te falta y crea tu mejor plan de marketing y véndete como la mejor de las opciones. Sal de la línea “candidatos” para alcanzar la zona “inversión segura” de las empresas.

 

– No estaría de más que entiendas que cualquier contratación supone un coste para las empresas, para lo cual éstas pueden mostrarse reticentes. Rompe esa barrera, convierte el gasto en beneficio.

 

– ¿Cual sería el ROI (Return on Investment) que tendría la compañía si te contratasen? Formúlalo en tu entrevista.Me acuerdo de un candidato que entrevisté hace poco más de un año para cubrir un puesto en mi departamento. Acudió a la entrevista con todo un plan de insourcing o internalización de servicios (lo cual las empresas normalmente externalizan), presentando un ROI totalmente medible y realista. He de reconocer que me causó muy buena impresión, supo vender su valor añadido y, aunque sus competidores a nivel de cualificación eran mejores ahora mismo no podría recordarlos a todos, en cambio a él sí, retuvo mi atención sin duda.

 

Llevas años preparándote para ser el mejor profesional, has trabajado duro para llegar a donde estás, ¿crees que eres la mejor opción para las empresas, su mejor inversión?  Es el momento de hacer saber al mercado qué puedes ofrecerle y prepararte para recoger los frutos de tu esfuerzo.

 

Y TÚ, ¿SABRÍAS CALCULAR EL ROI DE TU CONTRATACIÓN?