¿Qué dice la Real Academia de la Lengua sobre la Resiliencia? Bien, el término se define como “la capacidad de un ser vivo de adaptarse con flexibilidad ante situaciones adversas”.

Debido al tema que nos ocupa, esta resiliencia se torna especialmente importante en los procesos de búsqueda activa de empleo. Pero para estar más seguros, traduzcamos estas situaciones límite a términos laborales:

 

  • Te encuentras empleado, y el proyecto en el que te ves inmerso no te deja en paz. No descansas, podríamos decir que incluso cuando lo intentas, tus pensamientos son uno: el proyecto, y el estrés puede contigo.

 

  • Eres manager y tienes una responsabilidad enorme con la empresa y equipos pero los objetivos no se acaban de cumplir y lo que es peor, esta realidad se viene repitiendo durante meses…

 

  • Te acaban de despedir y tu entorno es muy hostil(las facturas se acumulan, aparecen gastos inesperados, tienes necesidades y cargas familiares que no crees poder cubrir durante mucho tiempo…).

 

Estas son algunas de las situaciones por las que puedes estar pasando, y la realidad te agota: el único pensamiento que coincide entre ellas es el deseo de tirar la toalla, pero ¿cómo podrías aplicar la teoría de la Resiliencia en estos casos? ¿Hay algo en estos tres ejemplos a lo que agarrarse para salir adelante? La respuesta es sí: siempre hay algo.

 

Aunque hablemos de empleo y el contexto sea laboral, hemos entendido la resiliencia como una capacidad humana, por tanto no es el momento de tener miedo: LA TIENES.

 

¿QUÉ CARACTERIZA A ALGUIEN RESILIENTE?

 

1. Autocritícate.

Sé consciente, pregúntate “¿quién soy?¿Qué hago bien, y sobre todo, en qué debo mejorar o cuáles son mis defectos?”

Resiliencia es entender que la respuesta puede estar en ti y puede que no te hayas dado cuenta. Si cuando te encuentras en una situación límite reflexionas sobre tus acciones o tu manera de reaccionar ante los problemas, puede que tú mismo obtengas la solución.

 

2. Practica tu talento y sé creativo.

La creatividad no se basa, al contrario de lo que muchos creen, en el arte o las capacidades visuales. Aunque en algunos casos coincida, la creatividad debe ser medida como la capacidad de resolver de una forma extraordinaria una necesidad o problema surgido, ¿no es eso lo que necesitas?

Resiliencia es crear una matriz de soluciones, de procesos causa-solución y elegir la que mayor número de necesidades consiga cubrir. Sé resolutivo.

 

3. Analiza y sobre todo: objetiviza.

Estudiar tu realidad puede darte más claves sobre cómo resolver dichas situaciones límite pero necesitas objetivos precisos, metas y tiempos.

Resiliencia es crear una estrategia de acciones precisas y continuadas, perseverar y no desistir aunque los tiempos generen repetición o desidia, si tienes un objetivo: cúmplelo.

 

4. No puedes controlar el entorno.

Vivimos en un ambiente volátil en el que tan pronto contamos con herramientas para medir la influencia de ciertas acciones, aparecen actores nuevos que cambian el escenario.

Resiliencia es creer en uno mismo. Si comprendes que no podemos controlar el futuro ni la forma en la que se nos presentará, tienes un paso ganado. Prevé el mañana, pero no pierdas de vista el hoy. El cambio no tiene por qué empeorar las cosas.

 

5. Aléjate de la negatividad.

Seguro que en algún momento de tu vida, has tenido la oportunidad de conocer a esa persona que vive constantemente con un “no” en la boca: “no puedo”, “no lo conseguiré”, “todo esto estropeará esto otro…”, así no se puede vivir, ni mucho menos, decidir.

Resilencia es saber decir NO a las personas tóxicas. Sonreír a tu entorno y permitir que tus pensamientos también lo hagan: está demostrado que la predisposición positiva condicionará tus acciones y tus decisiones, que serán sin duda más relajadas y precisas.

Y TÚ, ¿ERES RESILIENTE?