La marca personal es aquella expresión que muestra, de la mejor manera posible, quién eres, qué haces, cómo, y por qué lo haces. Se trata del arte de presentar de alguna manera tu filosofía de vida, aquello que te define como profesional, y el mensaje que deseas transmitir acerca de ti mismo.

El impacto que ésta puede ejercer sobre el entorno es muy valioso, y será el fruto a todo el esfuerzo empleado, por ejemplo, en la búsqueda de empleo.

Si has llegado hasta aquí, es que tienes un objetivo importante, crear o mejorar tu marca personal, ¿estás preparado? El comienzo suele ser lo más difícil, como en casi todos los procesos, ya que requiere de una reflexión personal que consiga poner en claro ciertos aspectos

 

1.    ¿POR QUÉ?

El primer paso es la puerta a una nueva imagen de tu marca. La tarea será responderte correctamente ¿Por qué  haces lo que haces? ¿Por qué elegiste este camino?¿Por qué haces aquello que haces todas las mañanas?

Esto te llevará a reflexionar acerca de tus objetivos, motivaciones, pasados y  presentes, y será la mejor forma de trazar correctamente tu futuro. Existe un juego que podrías plantearte para empezar, por ejemplo:

Cuestiónate: ¿Por qué estás aquí? “Porque necesito un empleo”, ¿Y por qué? “Porque ganaré dinero”, ¿Por qué? “Porque me da seguridad, porque quiero vivir bien”, ¿Por qué? “Porque creo que así seré feliz” ¡Bingo!

La teoría del juego es sencilla, pero no todos saben responder siempre. Esto es lo que deberías plantearte si tu objetivo es salir en busca de lo extraordinario, encontrar ese camino; cuestiónate para ello los motivos que hacen que estés en él y dónde quieres llegar.

2.    ¿QUÉ TE DIFERENCIA?

Encontrar aquello que te hace único, ya sea personal o profesionalmente, es el siguiente paso hacia una sólida marca personal. Ahora que ya sabes el por qué, es hora de mirar a tu alrededor y localizarte en ese mar de gentes, saber qué te diferencia.

Coge para ello tus conocimientos, analízalos, tus metas, vuelve a configurarlas y colócalas de tal forma que puedas sacar el mayor partido de ellas; Tu valor añadido será aquel que haga de ti alguien indispensable para una empresa, por ejemplo, en tu búsqueda de empleo, ¿lo has localizado? Tu talento.

Apunta todo aquello que pueda ayudar a definirte, evitando qué es mejor o peor, porque al final todo es subjetivo según los intereses. Lo importante es que sepas qué haces y no hace el resto. Para esto también puede interesarte realizar el proceso contrario y descubrir qué puede hacer tu “competencia” bien, permitiéndose estar donde está.

 

3.    Crea tus círculos, comunícate.

Encuentra esa gente que pueda serte útil ahora o en un futuro próximo, esto es, cuida una red de contactos. Este concepto cada vez va tomando más importancia en las personas que, como tú, pueden estar en búsqueda activa de empleo, sabidos sus beneficios a la larga.

Para este proceso localiza bien tus contactos, y cuida la forma en la que te relacionas con ellos. Es evidente que cada persona o grupo de personas se unen e involucran, muchas veces, por intereses comunes, y esto crea marca e identidad común.

Si citamos a Apple, a nadie le puede sorprender hoy la imagen que ha transportado a sus productos y empresa, con un simple y limpio diseño minimalista, o, en otro ejemplo,  la extravagancia que define a  la cantante Lady Gaga, ¿podríamos hablar en cierta medida de marca personal, no? Aparte de comercial.

Individualmente, proyectamos imagen en las relaciones que generamos con nuestros contactos. Plantea ¿qué quieres mostrarles? Una vez aquí, todo tu esfuerzo será en esa dirección.

Esto es, “quiero ser un profesional de desarrollo de negocio, que dé imagen de seriedad y orientación a resultados”, ¡bien! sabrás que, para ello, en este caso deberías esforzarte más en esta faceta y menos en mostrarte en público con ciertos looks que desencajen de todo aquello que te definirá en un futuro, por ejemplo.

Si hay algo de tu personalidad que no has desarrollado aún, búscalo  incluso en aquella empresa a la que postulas.

¿Buscas una característica que ilustre tu CV? Empieza teniendo contacto con otros profesionales de tu sector, personas influyentes, valorando cuándo y cómo ampliar estas redes de contactos dependiendo de tus intereses para con ellos (Networking).

4.    Delimita tu radio de acción.

Establece para ello una serie de órbitas que vayan guiando tu actividad y tus capacidades. Una marca se debe al consumidor final, para el cual el producto lo es todo y lo elige porque posee un valor añadido que lo diferencia.

En tu estrategia de marca personal ocurre lo mismo, pero en este caso comunicarás aquello que hable de ti mismo, lo cual adquiere una mayor dificultad.

La barrera más grande a la que te enfrentarás será, indudablemente, tu gran conocimiento sobre ti mismo. Ya sabes todo acerca de ti, ¿verdad?, por este motivo la redefinición de tu imagen puede resultar dificultosa.

 

1)   Traza una órbita exterior.  Es lo primero que alguien verá de ti. Cuenta a tus personas de influencia quién eres y qué haces bien, en una o dos frases, no será necesario que des muchos detalles. Esto puede definirse como un resumen de ti mismo, a modo de presentación, no más de 30 segundos.

2)   Órbita “story-telling”. ¿Por qué haces lo que haces y cómo? Concéntrate, pues es importante que entiendas que no se trata de una revelación de tus secretos más íntimos, si bien deberá acercarse un poco más a tu personalidad.

Una forma de hacerlo es crear un story-telling de tus historias más especiales, tu contribución en aquellos proyectos que te han motivado  y llenado de experiencias para llegar donde estás hoy, tus logros.

3)   La órbita final, tu microórbita, será la más cercana a ti; pocas personas la verán realmente. Existe, pero para llegar a ella los contactos que estén realmente interesados escarbarán y ahondarán más en su investigación sobre ti, ganándose tu confianza y encontrando toda aquella información, más o menos detallada, de tu vida personal, entrando más de lleno en tu privacidad.

Lo útil de establecer estas órbitas será que te permitirán segmentar tu propia información, estableciendo un orden jerárquico de contenidos y contactos que podrían llegar a ella, por ejemplo.

Es importante es que cada órbita lleve a la siguiente, concatenándose y creando un hilo conductor que una todas en la que será tu imagen final, así habrás creado la mayor parte de tu marca.

 

5.    No reconstruyes tu marca, sólo redefine. En tu estrategia de marca personal, deberás recordar que estás intentando mejorar la claridad de tu mensaje final, no creando uno nuevo.

Si la marca que quieres mejorar no encaja con tu estilo de vida o personalidad, no la debes forzar. El poder de una buena marca personal es que permitirá a las personas conocerte y, como resultado, conseguirás ampliar tu relación con algunos –networking- y obtendrás exitosos resultados de esta conjugación.

No te esfuerces entonces en reconstruir tu vida para entallarla en esa imagen que quieres dar. Se trata de que mejores como persona, evolucionando y redefiniendo ciertos aspectos, pero no reemplazándote, esto echaría por tierra tus experiencias.

Construye esa marca personal que te caracterice y sea realmente fiel a ti. Trátala como lo valiosa que es. Cuenta en ella aquellas historias, experiencias que consigan trasladar tus fortalezas y logros. Traza tu red de acción alrededor de ti, adaptando tu negocio o capacidades. Finalmente, lo deseable sería buscar aquel empleo que valore aquellas razones que tú también valoras, y al cual puedas aportar todo lo que tienes, con la certeza de que serás lo que buscan.

En definitiva, el talento es la mejor expresión de uno mismo, saca brillo al tuyo, es la hora de mostrarlo, ya que nadie podrá hacerlo mejor que uno mismo.

 

¿Crees que la redefinición de la marca personal es importante para mejorar los resultados en la búsqueda de empleo?