Te presentamos a Juan. Después de algunas entrevistas y procesos de selección,  surgió la oportunidad que tanto esperaba: “Juan, has sido seleccionado por nuestro departamento de recursos humanos para optar al puesto de Director de Marketing, querríamos citarte para una entrevista”… La oportunidad era perfecta: se trataba de su empresa favorita, contaba con preparación, cualificación, recomendaciones, pero  la respuesta finalmente ha sido negativa.

Esta realidad afecta día a día a muchos candidatos, que después de un gran esfuerzo, ven mermadas sus oportunidades en ciertas empresas, siendo rechazados en los procesos de selección. ¿Qué ha podido fallar?

Tanto si estás empezando con tu búsqueda como si acabas de sufrir una respuesta negativa para ese empleo en el que encajabas o habías centrado todos tus deseos, has de tener una cosa clara: no todas las empresas buscan lo mismo.

Esto es, todas querrán un trabajador acorde al puesto, pero, a la hora de la verdad, sólo algunas serán “inteligentes a la hora de encontrarlo. Para las demás, siempre existirán aspectos o factores externos que influirán en la toma de decisiones de contratación.

 

 

¿CÓMO PODRÍAMOS IDENTIFICAR UNA EMPRESA NO INTELIGENTE?

 

1.       NO SE PREOCUPAN DE QUÉ IMPORTA MÁS.

Aunque todas las compañías exigen ciertas normas formales para el perfecto empleado, hay personas que son incapaces de cumplirlas. No es fácil cambiar de la noche al día, y todos necesitamos procesos de adaptación.

Por ello, algunas empresas olvidan o ignoran qué es realmente importante a la hora de contratar. Las compañías inteligentes deciden aceptar el paquete final, la visión general, con todo lo que incluye. Puede que un trabajador, acostumbrado a trabajar como freelance, no sea capaz de transformarse en un empleado de 9 a 18h de repente; sufrirá su proceso, pero podrá conseguirlo. Asumen entonces que, si hay compromiso, todo lo demás vendrá.

2.       CONTRATAN CUALIFICACIÓN Y OLVIDAN ACTITUD.

Capacidades, formación, habilidades…resultan inútiles si no sabes usarlas, adaptarlas a un fin. La experiencia misma, según muchos expertos en capital humano, no sirve de nada cuando no es compartida con los demás.

¿Se pueden entrenar o formar los verdaderos valores de un buen candidato? Evidentemente no. Existen estudios que demuestran que un 89% de las nuevas contrataciones fallan en los primeros 18 meses a causa de deficiencias en motivación, temperamento, inteligencia emocional…

Las compañías inteligentes contratan talento. Saben que las capacidades teóricas y técnicas son fácilmente potenciables, pero hay algo imposible de entrenar: la actitud. Son capaces, incluso, de ver más allá de las carencias, y la única bandera roja real está en las habilidades interpersonales, en el cómo y no en el qué.

 

3.       VALORAN MÁS LA FAMILIA O LOS AMIGOS QUE AL CANDIDATO IDÓNEO.

No es nuevo que muchas empresas contratan “por enchufe”, y convierten los negocios en reuniones familiares.

Pero tranquilo, existen compañías inteligentes: son más cautelosas y saben perfectamente que las relaciones familiares o amistosas pueden, a la larga, generar conflictos interpersonales, y afectar al correcto funcionamiento de una empresa. Son conscientes, además, de que el corazón del empleado ha de estar donde debe, pues el deseo de ayudar a nuestros allegados no siempre concuerda con las necesidades reales de las empresas y por ello podrían tomarse decisiones equivocadas.

 

4.       IGNORAN LA INTUICIÓN

Aunque es cierto que hay aspectos muy formalizados en los procesos de selección que facilitan el trámite, los buenos reclutadores deben saber gestionar sus intuiciones, dejándose llevar por ellas o no, dependiendo de la situación.

¿Qué hacen las compañías inteligentes? Evalúan todas las impresiones que hayan podido considerar de calidad en los aspirantes al empleo. Hacen incluso pequeños tests, para probar la forma en la que un candidato reacciona ante determinadas situaciones que serán normales en su trabajo. Esto, ayuda a tomar decisiones no sólo sobre competencias básicas, sino también sobre las cualidades intangibles que esperan de sus empleados.

 

5.       FINALMENTE, DAN LA OPORTUNIDAD EQUIVOCADA.

A veces las empresas, desesperadas, perezosas o sencillamente incrédulas con la importancia que adquieren sus decisiones de contratación, dan oportunidades erróneas a candidato ciertamente erróneos.

Un candidato que deja uno de sus últimos empleos porque “todos sus jefes son idiotas”. Aquel que, no tiene ninguna experiencia en la industria pero no para de llevar la conversación hacia el aumento de sueldo.

Las compañías inteligentes, por su parte, hacen la foto final, aquella que engloba todas las características del candidato, dando oportunidades al entusiasmo, al espíritu de equipo, a la motivación. En ella se equilibran las dosis justas de cualificación  y la luz imperante es la actitud.

 

Y AHORA, ¿ERES EL CANDIDATO PERFECTO PARA EL PUESTO?